Este comportamiento tiene todas las características de una
conducta adictiva.
En la adicción nos encontramos en un estado en el que no
podemos cambiar por mucho que queramos. A pesar de lo mucho que sufrimos,
caemos una y otra vez. Siempre reaccionamos de la misma manera a pesar de que
ésa no es nuestra intención. Es como si nuestra voluntad estuviese paralizada o
desconectada. Da la impresión de que necesitamos dejarnos controlar por los demás,
perder nuestra autonomía, y de hecho es así.
¿Y en qué nos beneficia esta conducta? Recordemos que apenas
nos percibimos y que sólo somos conscientes de nosotros en la relación con el
otro. Eso lo explica todo. Cuando estamos absortos en la relación con el otro,
no notamos lo perdidos que nos sentimos ni la absoluta falta de luz en todos
los ámbitos de nuestra propia energía.
Sentimos el dolor de heridas muy antiguas que queremos
sanar, pero en vez de dedicarnos a nosotros mismos y a curarnos, volvemos a
abrir la herida como si sólo existiésemos en el dolor, el abandono, el hecho de
no recibir amor ni atención. Nos percibimos
a través de la carencia porque es lo que conocemos mejor. El dolor provocado
por el abandono es la prueba de que estamos vivos.
La finalidad de tu cura es que recuerdes tu misión, tu propio camino, que le encuentres
el sentido a la vida y que te des cuenta que eres una persona particular y
única llena de oportunidades.
Más información en:
Causas de la Codependencia
No hay comentarios:
Publicar un comentario